Pregón Semana Santa 2024
Por Francisco Valentín Luna de la Ossa
Por Francisco Valentín Luna de la Ossa

– PASION, TRADICION, ARTE, DEVOCION, FE – .
PARTE I
«¿De qué veníais hablando en el camino?». Se detuvieron, entristecidos. Uno de ellos,
llamado Cleofás, respondió: «¿eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha
sucedido allí estos días?». El les preguntó «¿El qué ?». Ellos contestaron: «Lo de Jesús, el
Nazareno, profeta poderoso en obras y en palabras ante de Dios y el pueblo; cómo nuestros
sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron.
…” (Lc.24, 13-20).
He querido comenzar este pregón con esta cita evangélica. Desde siempre ha sido
un pasaje que me apasiona, me llena de júbilo y esperanza. Alegría sin precedentes, como
aquellos 2 discípulos caminantes camino de Emaús, el sentir cerca a Jesús Resucitado. Les
invito a adentrarnos en cada escena evangélica, como si formáramos parte de ella, como si
estuviéramos presentes en la misma, a sensibilizarnos en ella, a sentirla, a través de una
proyección de lo que pudiera haber sido la visión del evangelista S. Marcos (en el relato
Juan Marcos).
PROYECCION: “Ambos éramos discípulos de Jesús. Junto a Cleofás caminaba aquella tarde,
cuando todo esto aconteció, siendo testigo de ello yo mismo, Juan Marcos. Mi padre Elías
Marcos, gran amigo de Jesús, siempre lo recibía y hospedaba, cuando visitaba Jerusalén en su
casa del Monte Sion. Nacido en Jerusalén en el siglo I, desde niño en mis primeros y borrosos
recuerdos, ya recordaba a Jesús, por la estrecha amistad que le unía con mi padre y mi
familia….”
Me dispongo a narrar la historia de un niño nacido veinte siglos después, que al
igual que aquel niño del Siglo I llamado Juan Marcos, desde niño en sus lejanos primeros
recuerdos guardados en los rincones de su memoria, ya recordaba a Jesús. Sus padres le
explicaron quien era EL, narrándole su historia, partiendo de este precioso texto
evangélico. Comenzaste a oir y saber sobre aquello que tus padres llamaban Semana Santa,
la Semana de Pasión.
SEMANA SANTA DE TARANCÓN:
Pasión. Arte. Tradición. Devoción.
Fe del Cofrade y Evangelización.
SEMANA SANTA DE TARANCÓN:
Pasión, Muerte y Resurrección del Redentor.
Gólgota, Camino del Cofrade hacia el Señor.
PREGON
Aromas de tomillo, de almendros en flor, a espliego, retama ó aliaga. Olor a pino y
un sinfín de aromas que como entre susurros de viento, llegan desde la Peña del Águila, la
Hontanilla, de la Vega, ó desde La Fuente Corpa y los Hornillos. Puntos cardinales del
viejo y centenario Tarancón, prestos a envolver en aromas de granazón de primavera, a
presenciar el Despertar frente al Letargo, el resurgir de la Vida sobre la Muerte. Piedras
centenarias del Arco de la Malena, plaza de la Solana, murallas de la Cuesta del Caño,
Castillejo, y rincones del viejo Tarancón. Hoy tus calles y plazas, se transforman con la
llegada de una nueva primavera, en aquel Jerusalén del siglo I, aquel Gólgota situado
frente a la puerta de Efraín, escenarios de aquella tragedia. La luna llena se viste con el más
blanco de sus resplandores, para ser testigo de una traición, de un revivir de cofrades y
Pasos, entre el rumor de horquillas, olor a incienso y cera y ecos de marchas procesionales.
Pueblo de Tarancón, prepárate y engalánate para revivir la historia de la Salvación, la
Historia Mas Grande Jamás Contada. Prepárate a rememorar la Pasión, Muerte y
Resurrección del Señor en una Catequesis plástica y representativa sin precedentes.
SALUDAS
Sr. Alcalde, concejales del equipo de gobierno y de la oposición. Autoridades
militares y eclesiásticas, Srs. Párrocos de ambas parroquias de esta nuestra ciudad y resto
de sacerdotes asistentes. Sr. Presidente de la Junta Mayor de Hermandades y Cofradías y
resto de miembros del Cabildo. Cofradías de nuestra Semana Santa y Cofrades asistentes
de todas ellas. Amigos todos de Tarancón. Gracias por asistir a este pregón.
Desde hace unas semanas, y aun considerándome inmerecedor de tan alta distinción,
no he parado de pensar en este pregón. He de expresar mi más sincero agradecimiento a la
Junta Mayor de Hermandades y Cofradías, por la elevada responsabilidad delegada en mi
persona, encomendándome esta ardua tarea de inagurar, a través de mi propio sentimiento
que en todo momento he tratado de plasmar con mi pluma, algo tan grande como es la
Semana de Pasión en Tarancón. Como Cofrade incondicional es para mí un honor y me
atrevería a decir un sueño alcanzado, como otros tantos sueños muchos de ellos hechos
realidad en mi camino, con los cuales el mismo Cristo ha querido enriquecer de diversas
formas mi sentimiento Cofrade y mi vida. Bendiciones recibidas de Díos, que siempre
encuentro en el camino de mi vida, siempre que decido caminar con Jesús Resucitado como
compañero de viaje.
He de decir que la envergadura de preparación del presente acto, me ha exigido un
nivel de exigencia muy alto a la hora de recopilar sensaciones, emociones, vivencias,
imagenes… Verdadero torrente de situaciones, instantes, sueños, sentimientos e ilusión
almacenados en el desván de mi memoria, muchos de los cuales ni yo mismo era consciente
de su existencia, quizás algo difíciles de encauzar juntas dada la premura de exposición .Y
como un caudaloso torrente que desemboca en el mar, me ha hecho ser consciente de la
propia levedad de la vida, frente a la inmensa grandeza del espíritu, que alimentado por la
devoción queda fortalecido en la fe.
Es momento de expresar mi más sincero agradecimiento por los ánimos, ayuda e
interés trasmitidos por parte de mi familia durante estas semanas de Cuaresma en la
preparación de este acto . A la vez, de forma muy especial, a otras personas, por los lazos ó
estrecha amistad que me unen a ellos: Miguel Angel Caballero, José Luis Navarro, Juan
Carlos Navarro y Jose Manuel, por la solemnidad e instantes de gran belleza musical que
han considerado a bien aportar a este acto, que sin su presencia y ayuda nada hubiera sido lo
mismo.
Aquel niño, estaba destinado a ser cofrade desde su nacimiento. Antes de acudir al
Registro para la inscripción civil, tu padre hizo una esperada feliz gestión, con el Secretario
de la Cofradía para tu inscripción. Recién nacido en el seno de una familia creyente, había
que bautizarle, debía ser nuevo miembro de la Iglesia y como la impaciencia no admitía
esperas, inscribirlo como nuevo miembro en la Cofradía de Jesús de Medinaceli, inscribirlo
en la historia de la Semana Santa.
Al son del balbuceo de marchas queridas y entrañables, tus padres te acunaron,
entre nanas susurradas que cayendo en cuidados sueños escuchaste, mecido como pequeña
palma , fresca y lozana, que aclama entre el gentío al Mesías, al Rey de Reyes, dócil y
humilde sobre un pollino en la mañana del Domingo de Ramos. Y cuando ellos falten, serán
recuerdos de amor. Te enseñaron a amar, te enseñaron quien eres, te enseñaron que nadie es
más que nadie. Nacido de su amor y del amor de Dios, eres heredero de su fe. Tu niñez
nazarena te enseño a amar la Semana Santa.
La primera túnica, hecha a medida por tu madre como un verso de amor. La primera
y hermosa procesión en Miércoles Santo , en tu primer año, en brazos de tu querido abuelo
Valentín, haciendo funciones de un padre que hiciera promesa como bancero, cargado de
emoción portando al Jesús de Medinaceli. De aquella madre buena, que aunque nunca fue
bancera, supo sonreír y ser feliz en aquellos momentos efímeros. Sensación de frío en
aquella noche de Marzo, luces de vela, sonidos de tulipa y de varales en derredor, hasta
dormir rendido sobre aquel hombro cálido, para ti seguro y fiel. Su primera procesión, aquel
niño era ya cofrade, sueño de paz en Miércoles Santo.
El tiempo pasaba, y en dos años te llevaron a hacerte tu primer capirote de cartón y
grapas. Olor a pegamento y cartón en tu memoria, de tantos y tantos capirotes de aquel
taller de la Imprenta Antona. Estrenaste capuz y capirote, vestías como los demás, te
sentiste un capuchino de verdad. Morados, granates, negros, verdes, amarillos, rodeado de
gentes igual que tú vestidas. Tu afán incansable, siempre llevar el rostro tapado como los
demás. Tu paso todavía incierto con inesperadas caídas, dio paso a algunas lágrimas que
ante tanta emoción, pronto se desvanecieron y fueron vencidas. Y tú, tapado el rostro, bajo
el capuz ojos relucientes, te sentiste, te sientes, te sentirás nazareno. Tu capuz, habría de
ser seña de humildad nazarena siempre que lo llevaras, como los que lo llevaron, como los
que lo llevarán. Ornamentos que en una familia cofrade, no solo es privilegio sino
sentimiento el poder heredar, la túnica y el capuz de otro hermano para portarlas con
humildad
Aprendiste que no cuentan el tiempo ni las personas. Aprenderás que aunque
testigo del tiempo en tu vida, aquel viejo reloj de la torre de la Asuncíón, cada vez que
diriges a él la mirada y atraviesas el centenario Arco de la Malena acompañando a tu Cristo
en la procesión, la Semana Santa es Eterna, como siempre lo fue y como siempre lo será. Y
tus padres, supieron trasmitirte su fe y que tu Cristo es el mismo que aquel que ves delante
traicionado en Getsemaní, o ese otro que agoniza crucificado en el Calvario, ó aquel
Descendido de la cruz. Que tu Cristo fue un niño como tú, que Jesús era su nombre, que te
amó hasta el extremo y te amo tanto, que maltratado, torturado y crucificado, entregó su
vida por ti y por todos los hombres, para redención por nuestros pecados. Y triunfante y
venciendo a la muerte, Resucitó al tercer día, dando la vida eterna a todos los hombres.
Ó aquel cetro con cruz de hojalata que marcó los recuerdos de tus primeros años de
capuchino en las filas, que con algún golpe que otro, solía salir mal parado todos los años,
y transcurridos los días Santos, tu padre reparaba con estaño para el próximo año. Y el
cetro de hojalata dio paso a la tulipa. Inacabable hilera de tulipas encendidas, con
capuchinos iguales que tú, todos caminando siempre la senda. Fuiste nazareno portador de
tulipa, protector de aquella vela de cera con llama ondulante, efímera en la procesión,
efímera en el tiempo, que sirvió para siempre de luz y de calor , para estar cerca del Jesús en
el camino de la Pasión y aliviarle con su calor en aquellas noches frías en el dolor de su
Pasión. Cuidaste ya siempre la tulipa, frágil entre tus manos, por devolverla intacta y así
merecer luego sacar aquella otra heredada.
Después momento de recrear las procesiones. En el pasillo de tu casa,
reproduciendo los desfiles procesionales que todavía no podías hacer pero que ya te
contaban. Y pasaban los años, entre juegos infantiles, de un grupo de amigos. Pasos y andas
con madera de cajones y horquillas de tubos de antena: San Juan, Medinaceli, Cruz Desnuda
y Cristo Yacente,…hasta una banda de tambores con recipientes de detergente y parches
con la propia tapa. Y el tiempo no se detenía, entre vivencias y recuerdos de tu infancia,
creaste tu propia Semana Santa. Andas en miniatura que fabricaste en marquetería, y en
ellas cada día, con figuras airgam de estilo romano que compraste con ahorrillos de tu
hucha, montabas el paso adecuado en cronología . Juegos, con gran derroche de ilusión, en
los que poco a poco se forjaba un espíritu cofrade, imparable, cargado de emoción.
Y llegó la Banda de tambores y cornetas, primero fue tambor, y con los años tu
paso por instrumentos. Tu primer cargo como director de Banda en la Cofradía. Tu afán
continuo de nuevas marchas procesionales. Y compusiste Saeta, para el Cristo de la Agonía.
Y tu padre te llevó a Juntas en tu infancia, y cumpliste fielmente tu misión de portarte bien
y ver como hablaban los mayores en el gobierno de la Cofradía. Y con los años como él,
cargos y responsabilidades, incluso en el gobierno de la Cofradía,
Y llegado el momento, quisiste ser bancero. Y tu padre, capataz de andas, te contó
los secretos de un buen bancero aquel año y hasta que Dios quisiera, como el primero. Y
aquel año lo pusiste en andas con ilusión desbordante, porque ibas a llevarlo. Y temiste que
lloviera, como otros en los que lloraste de rabia con impotencia, empapado con tu Paso de
vuelta a la parroquia, o hundido aquellos años, donde simplemente Su Voluntad fue de no
sacarlo.
PARTE II
– Viernes de Dolores: “Rosario Doloroso”
El tiempo se ha cumplido, ha llegado la hora de abrir aquel antiguo baúl herencia de
sus abuelos, “vigilante” inerte que celoso, custodiaba túnicas y capuces desde el ya lejano
Domingo de Impedidos. Ilusión y emoción difícil de describir, es retomar aquellos
ornamentos con olor a naftalina, en la esperanza de acompañarle de nuevo, recién estrenada
otra primavera.
Sonido de tambores y marchas procesionales, en sus últimos ensayos, resuenan
lejanos en la noche. Revive la tradición, preludio de una celebración muy especial:
rosquillas, torrijas ó flores, potage de vigilia ó bacalao con tomate, cascada de recuerdos,
imágenes, vivencias y aromas de tu niñez, que en tus sentidos afloran, en medio de un
sinfín de aromas campestres, marcando la Semana de Dolores y el compartir en los días
santos. A banzo y horquilla, va la Madre sobre andas castellanas y tulipas con velas
prendidas marcando el camino de sus fieles. Cariño, nostalgia y recuerdos, cuando subiendo
por el Cedazo Alto, alumbra tenuemente en su paso, la casa de tus abuelos. Rosario
doloroso, y pañuelo blanco en sus santas manos, consuelan las primeras lágrimas que
surcan sus mejillas ante el peor de los presagios. Rosario Doloroso, prefacio de un Pregón ,
preludio de la Semana de Pasión.
– Domingo de Ramos: “Palmas- Hosanna al Hijo de David”
“Los que iban delante y detrás , gritaban “Hosanna, bendito el que viene en nombre del Señor.
Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David. ¡Hosanna en las alturas!.. “ ( Mc 11,8-10)
Atravesaste el centenario Arco de la Malena, custodiado por su fiel vigilante la
torre de la Parroquia de la Asunción, entre el alegre repicar y doblar de campanas, cuan
Puerta de los Leones frente al monte de los Olivos, en aquella mañana soleada en la que Tú
entrabas radiante en Jerusalén. Aclamado como Mesías, alfombran tu camino y te aclaman
con palmas, y ramas de olivo. … Alaba Jerusalen y aclama al Señor en este día, Bendito
el que viene en nombre del Señor , Hosanna en las alturas. Que Llega el Rey de la Verdad.
Que llega el que es la Vida…Es domingo de Ramos: EL REY DE REYES, ENTRA EN LA
CIUDAD, SOBRE UN POLLINO, COMO REY DE HUMILDAD.
– 1 PAUSA MUSICAL- HOSANNA –
El sol radiante, no logra eclipsar a la estrella de la mañana, ahora tu alegría
entrando a Jerusalén es mayor, te acompaña tu Sta. Madre. Su semblante y su rostro están
entristecidos, surcados por sus primeras lágrimas en tu entrada a Jerusalén. Presagio
profetizado “ Y a ti una espada te atravesará el alma..” fielmente representado en la imagen.
Presagio de un drama y un dolor ya esperados.
Imponente y tortuoso rechinar de bisagras, acompañado de crujidos de madera, las pesadas
y voluminosas puertas de madera centenaria de la puerta del Cierzo de la Parroquia de la
Asunción, vuelven a abrirse como pórtico a una nueva Semana de Pasión. Tu cruz
custodiada por ciriales, abren paso a Tu imagen montada sobre manto en un pollino,
precedida entre palmas y olivos de capuces multicolores de todas las cofradías.
“Hosanna” hecho talla. Divina madera de Cedro, para la mañana de Domingo de Ramos,
pórtico de la Semana de Pasión, Jesús entrando en Jerusalén sobre un pollino EL MESIAS,
EL REY QUE NO ES DE ESTE MUNDO, esta vez la Virgen de la Salud, en pos de ti, tu
Sta. Madre, como siempre fue, como siempre será.
– Lunes Santo: Viacrucis “Jóvenes”
Recogimiento y cantos entre palmas verdes y antorchas, tu imagen Stmo. Cristo de
la Exaltación portada a hombro por jóvenes, marca la meditación de cada estación .Eres
devoción y Viacrucis con los jóvenes.
– Martes Santo: “Viacrucis “Penitencial”:
Penitente que portas a braza la imagen del Stmo. Cristo del Convento, iluminada
con austeridad y sobriedad por dos faroles, luz de Cristo en la meditación de catorce
estaciones penitenciales de la Vía Dolorosa , tú rescatas aquellos Viacrucis Antiguos,
herencia de fe de nuestros ancestros, que tus padres y abuelos te contaron un día perdidos.
– Miercoles Santo: “Silencio”.
“Llegó Judas, uno de los Doce, y con el un gran tropel de gente con espadas y palos,
enviados por los sumos sacerdotes, los maestros de la Ley y los ancianos. El traidor les había
dado esta señal: – Al que yo bese, ése es; prendedlo y conducidlo bien seguro. ” ( Mc 14, 43-47)
PROYECCION: “Aquella noche iba a ser distinta, algo me preocupaba… Jesús, con
semblante serio, tras celebrar la cena de Pascua, salió con los doce hacía Getsemaní, era de
madrugada .Y sin avisar a mi padre de ello, decidí marchar apresurado y a escondidas hacia el
huerto, cubierto únicamente con una sábana para llegar cuanto antes…
Escondido, conseguí divisar al Maestro al pie de un olivo, a Pedro, Santiago y Juan que
habían caído en sueño. La oscuridad invadía victoriosa la hora del príncipe de las tinieblas:
¡Maestro! Y le besó.. Ellos le echaron mano y lo prendieron. Silencio roto en el huerto,
momentos tensos y desconcierto, todos terminaron abandonando al Maestro. Aterrado, fui
retrocediendo poco a poco y terminé cayendo en tierra. Se percataron de mi presencia… El
Maestro quedaba, sólo con su mirada abatida, fija en mi persona quizás reconociéndome, y yo
a su vez fijo en su mirada. Entre tanto consiguieron echarme mano, pero soltando la sábana,
conseguí escapar desnudo y así lo narré años después. ..Yo mismo fui uno de aquellos que lo
abandonaron…”
Silencio en el huerto. Silencio en Getsemaní. “Silencio” en las calles del Tarancón
antiguo. Ramos de olivo, que ya no aclaman “Hosanna” , ahora quedan mudos, mecidos
por el viento, mecidos por los banceros en los pasos de la Oración del Huerto y el Beso de
Judas en la noche fría de Miércoles Santo . Oscuridad apenas rota por el color blanco frío de
luna llena que marca las siluetas de aquellos olivos, iluminados por el resplandor de las
antorchas de la comitiva que irrumpe en el huerto. “Salve Maestro”, Luna llena, que marcas
el equinoccio de primavera, testigo de la traición. Centenarias puertas del Cierzo, que me
trasladan a la Jerusalén del siglo I , a aquellas puertas de la fortaleza Antonia sede del
procurador romano. Tu sentencia de muerte da paso al cortejo procesional, con Tu imagen
de Dios omnipotente maniatado, humillado y coronado de espinas: Cristo de la Coronación,
Cristo de Perdón. “Ecce Hommo” “Ahí tenéis al Hombre” : Solemne el Cristo de
Medinaceli preside la procesión, acompañado siempre por la madre en su dolor, María del
Dulce Nombre. “Silencio” hecho talla en la noche de Miércoles Santo, que adentra al
espectador en la Pasión de Cristo.
– Jueves Santo: “Paz y Amor”.
“Durante la cena Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio ,diciendo: -Tomad
esto es mi cuerpo. Después tomó un cáliz, dio gracias, se lo pasó a ellos y bebieron de él todos.
Y les dijo:-Esta es mi sangre, la sangre de la alianza, que será derramada por todos.” ( Mc 14,
22-25)
PROYECCION: “En medio del silencio de aquella sala alfombrada, recordé cuando Jesús
envió a dos de sus discípulos, para preparar la cena de pascua. Una vez más fueron bien
recibidos por mi padre, en nuestra casa de Jerusalén, en esta misma sala. Luego supe que el
Maestro , bendiciendo el pan y el vino y repartiéndolo, en la cena instituyó la Eucaristía,
quedando con nosotros para siempre con su cuerpo y su sangre “Haced esto en memoria mía”.
“Ha llegado la hora de que sea glorificado el hijo del Hombre…”. Comienza el
triduo Pascual. Con el paso de los años aprendiste que, tres días marcan la liturgia cristiana,
marcan el fin de la Cuaresma. Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo hasta la
madrugada, cuando se realiza la Vigilia Pascual en víspera del Domingo de Pascua,
celebrando la Resurrección de Cristo. Triduumm Paschale : “tres días” y “Pascua”.
Jueves Santo- día del amor fraterno- primer día del Triduo Pascual.
Cofrades incondicionales, comienzan el día, reviviendo sus propias tradiciones, y en
muchos casos herencia de fe de nuestros ancestros. Y desde tus primeros recuerdos,
recuerdas la parroquia de la Asunción transformada durante la mañana de Jueves Santo. Un
trasiego continuo de enseres se revive, desde tiempos ancestrales. Andas, varales, cetros,
tulipas, velas, banzos, valdrapas, mantos, palios, …Golpes de martillo, ruido de
herramientas y conversaciones invaden el templo… Preparación del monumento, siempre
preparado con esmero, que albergará el Santísimo Sacramento. Convivencia y
hermanamiento de cofrades, de encuentros que en muchos casos solo se cumplen en estos
Santos días. Es momento de subir al anda el fervor y la devoción del cofrade, nuestras
sagradas imágenes. Un completo y aparente desorden, que el propio paso del tiempo poco a
poco va agotando. Silencio completo en el templo, transcurrida la mañana, invadido por
aromas de romero, aliaga, tomillo, antilium,, de un sinfín de adornos florales….. Exposición
excepcional de imaginería tallada para la tarde de “Paz y Amor”.
Celebración de la Cena del Señor, con la conmemoración de la institución de la
Eucarística y el Lavatorio de los pies de doce apóstoles, entre los cuales te encontrabas. O
aquellos momentos especialmente emotivos, en los que Jesús Sacramentado custodiado
por el párroco, acompañado por los doce, quedaba prendido por los Armaos al final de la
nave central del templo parroquial y trasladado al monumento para su adoración.
– 2 PAUSA MUSICAL-CANTEMOS AL AMORA
golpe de alabarda y porte de espada, custodiando al santísimo en el monumento,
se suceden los turnos de vela de los Armaos, hasta la celebración de la muerte del Señor.
Madrugada de Jueves Santo, tu primera guardia de custodia ante el Señor. Años de
colaboración con la Junta Mayor a través de tu cofradía, contribuyendo a mantener
tradición y devoción. Te vistieron de Armao, antes de subir por la vieja escalera de caracol
de la sacristía. Olor a cuero y cera ante el monumento, sobre suelo alfombrado, momento
emocionante que quedó grabado para siempre en tu memoria. Desde tus primeros
recuerdos te fascinaban los Armaos. Aquel traje de romano, con casco con penacho y capa
rojos, lorigas, muñequeras y polainas de cuero, túnica corta y pantalones dorados. Armaos
con alabardas y aquellas espadas, que en mi niñez siempre taché de reales, custodiando al
Señor Y aunque tú no lo conociste, supiste que antiguamente los Armaos vestían con traje
morado, casco y petos metálicos, y banda blanca y morada, como en aquella fotografía de tu
hermano que traslada en el tiempo al siglo XVI con armaos en la puerta del Cierzo,
esperando a custodiar al sepulcro en la procesión, vestidos como soldados de los tercios
españoles.
Noche de Jueves Santo “ Paz y Amor” hechos talla a golpe de gubia y amor que brota
desde el corazón del escultor: Flagelación del Señor, Jesús Nazareno Camino del Calvario,
Exaltación de la Cruz, Cristo de la Agonía, María Magdalena, S. Juan Bautista y Virgen de
la Soledad.
El rumor del brote del agua en los caños, se mezcla con el golpe de tulipa , paso de
horquilla y las marchas procesionales. Filas interminables de llamas de esperanza
iluminando el camino de las sagradas imágenes descienden por la cuesta del Caño.
Capuces morados, granates, amarillos, verdes y negros Camino del Gólgota.
Silencio roto en la vieja plaza, por el golpe de horquilla y el crujir de la madera.
Emotivo encuentro del Nazareno camino del Calvario con su Sta. Madre la Virgen de la
Soledad iluminados por el resplandor tembloroso de cirios y tulipas. Olor a incienso y a
cera. Capuces morados y negros, banceros y coro se hermanan bajo un mismo fin, consolar
a la Madre y al Hijo, mecidos al banzo suavemente en su dolor, bajo el canto del Miserere.
– Viernes Santo: “ Siete Palabras- Santo Entierro”
“…José de Arimatea, se atrevió a ir a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Este
compró una sábana, lo bajó de la cruz, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro
excavado en la roca. Luego hizo rodar una losa para cerrar la puerta del sepulcro ” (Mc 15,
43-46 ).
PROYECCION: “Y sabiendo de mi abandono hacia EL, decidí marchar hacia el
Calvario. Dramática escena en la cima del Calvario. José de Arimatea, discípulo de Jesús,
dejando una escalera, se unía al resto del grupo. Juan y Nicodemo tras descender el cuerpo
de Jesús , extendían sobre el suelo una extensa sabana de lino. A los pies de la cruz María,
la Madre, con el hijo en su regazo. El desconsuelo era completo. Comenzó a abrazar a su
hijo, y a besarlo . Escasas lágrimas que todavía brotar en sus ojos enrojecidos, empañados
por el dolor, comenzaron a surcar sus mejillas y a humedecer el rostro desfigurado,
deformado y cubierto de sangre de Jesús.
Al advertir mi presencia María, desviando momentáneamente la atención de su
hijo, fijó su mirada en la mía reconociéndome, y sin saber cómo, ante tanto dolor, vi en
ella una mirada de ternura hacia mí.. Mis ojos se empañaron de lágrimas que comenzaron
a surcar mis mejillas. María de nuevo se abrazó a Jesús, manteniendo ahora su mirada
pérdida en el horizonte. José, inclinándose sobre María, la retiró con tanta dulzura como
firmeza. El atardecer estaba avanzado y era urgente dar sepultura al Señor.
Los hombres con gran celeridad, pusieron el cuerpo del Nazareno, sobre la sabana
de lino que hace escasas horas había comprado José ante el drama que acontecía. Y como
ya hubo profetizado siglos atrás el profeta Isaías: “Muchos quedaron asombrados cuando
lo vieron. Tenía el rostro tan desfigurado que apenas parecía un ser humano, y por su
aspecto, no se veía como un hombre..” Aunque mi razón era incapaz de asumir aquella
tragedia, en poco tiempo supe que aquel día se cumplía la Escritura. Quedé traumatizado
al ver el cuerpo de Jesús, no parecía humano. Su cuerpo estaba invadido de llagas: heridas
y hemorragias en rostro por casco de espinas, golpes y traumatismos – en pómulos, ojo y
tabique nasal- llagas de flagelación que habían devastado casi por completo su cuerpo –
espalda, piernas, muslos, brazos y parte del pecho-. Llagas en hombros y rodillas. Manos y
pies taladrados por clavos y costado abierto y traspasado.
– 3 PAUSA MUSICAL – MISERERELos
hombres tomaron la sabana de sus extremos levantando el cuerpo, cuando
advertí consternado el brote de la última sangre del costado de Jesús, empapando la
sabana en su traslado . Entre tanto dolor y sufrimiento, la noche se echaba encima y las
mujeres solo pudieron improvisar, envolver el cadáver en aquella sábana y junto a él dejar
una lucerna de aceite encendida que alumbraba tenuamente el cuerpo y el interior del
sepulcro, sin poderlo preparar con perfumes preciosos a la usanza judía. Y allí pusieron a
Jesús, rodando una piedra en la entrada. “
Es Viernes Santo – en la muerte del Señor- Segundo día del Triduo Pascual.
HORA SEXTA: CRISTO ES CRUCIFICADO. Siete Palabras de meditación, en
aquel recuerdo recóndito en tu memoria, en aquella imagen del Antiguo Cristo de la
Agonía. Su imagen agonizante clavado en la Cruz, que empapada por la lluvia, te hiciera
revivir su agonía transportándote al Calvario aquella mañana de Viernes Santo, mientras le
portabas como bancero.
Siete Palabras, herencia y legado de aquellos Viacrucis procesionales
extraordinarios con aquella imagen del siglo XVI, el Sto. Cristo del Retablo Mayor que
culmina esta joya del arte. Cristo Vencedor y Señor del tiempo, que presenciaste el paso de
nuestros antepasados, que supiste de casi 500 años de devoción y fe. Capuces
multicolores, hermanamiento y rasgar de horquilla al unísono al paso de marcha con
Tambores desvencijados. Afortunados banceros de todas las hermandades, entre los que tu
te encontrabas, los que pudieron portar aquella imagen. Momento extraordinario, que supo
inmortalizar para el recuerdo tu hermano, protagonizando con él su Pregón de Semana
Santa.
HORA NONA. Momento de oración en los templos, ante el Santísimo en el
monumento. El golpe metálico de alabarda con genuflexión de los Armaos, rompe el
silencio en el templo de la Asunción, en su cambio de guardia. CRISTO HA MUERTO. Las
aves han enmudecido, entre silbidos de un viento que agita las hojas de cipreses y pinos
que como guardianes vigilan aquel santuario. Silencio cargado de dolor y fría soledad
invaden tu camarín, como si quisieran detener el tiempo, traen el peor de los presagios del
anciano Simeón. La Madre de Riansares, ahora es Virgen de Soledad, vestida de luto y con
el corazón traspasado, llora la muerte de su hijo….
Siendo cierto que, una imagen vale más que mil palabras, se me antoja necesario ,
referenciar este pregón a la escenografía del escultor José Luis Mayo, incensario, y
ornamentos de cofrade que tengo a mis pies: – Descendimiento. Eucaristía y Resurrecciónsímbolo
del TRIDUO PASCUAL , símbolo de DEVOCIÓN Y FE, de cada una de las
celebraciones litúrgicas que rememoran el momento del pasaje representado. Símbolo del
ARTE de la imaginería de la Semana Santa de Tarancón, Símbolo de PASIÓN Y
TRADICIÓN herencia de fe de nuestros ancestros.
Todo se ha consumado – Celebración de la Muerte del Señor, próxima al atardecer,
como aquel primer Viernes Santo de la Historia, en la misma hora en que el cordero
sacrificado para salvar del pecado a la humanidad era descendido de la Cruz y volvía a
manos de su madre. Sobriedad, recogimiento, y reflexión en el misterio de la pasión y
muerte de Cristo y Liturgia de adoración a la cruz, expuesta en el altar para veneración .
Santo Entierro de Cristo, muerte y entrega hechos talla, hechos imaginería en la
noche de Viernes Santo. Cortejo procesional en solemne luto, solemnidad y austeridad:
Cristo de Burgos, Descendimiento, Piedad, Cruz desnuda de Jerusalén, Mª .Magdalena,
Virgen de la Esperanza con San Juan, Cristo Yacente y Virgen de la Soledad.
– Entre capuces negros, dolor, muerte y camino de tulipas encendidas,
Cristo Yacente escoltado por Armaos, abre paso a su Madre a banzo y horquilla
-La Madre ataviada con pañuelo y rosario negros, en luto riguroso,
Llegado el ocaso, acompaña al Hijo al sepulcro, en traslado presuroso.
-Traspasada de dolores, cubierta de lágrimas, la Virgen de la Soledad lenta avanza,
camino del sepulcro, la última sangre mana, de aquel costado traspasado en lanza.
-Bajo su palio solemne, llama de cirio, crujir de madera y chirridos de varal,
mecida va delicadamente por sus banceros, al son de marcha procesional.
-Todo se ha consumado, Cristo ha muerto. Las aves han enmudecido.
Con tres vueltas a la antigua plaza, el párroco medita el entierro de Cristo
Y tu Cofrade:
Como un anónimo y humilde bancero, a golpe de horquilla, año tras año seguirás,
como siempre dijiste hasta que Dios quiera, como si fuera el primero.
Y cuando con los años la fuerza falte, retornarás a esa fila larga y silenciosa de
nazarenos, que siempre anhelaste.
Desempolvarás tu vieja tulipa, y como hicieras antaño, marcarás el camino a tu
Cristo, con tu horquilla de luz en mano.
En las filas le abrirás paso iluminando con tu luz, junto a tus hermanos: jóvenes,
mayores ó penitentes, arrastrando bajo la Cruz, sus pies descalzos.
Y recordando siempre a los que ya no están, le pedirás acompañarle unos años más.
Y transcurrida cada Semana Santa, sintiéndote privilegiado, le darás gracias por su bondad.
Y si Dios así estimare, por antiguo ó por viejo, serás el capuchino más antiguo de
tu Hermandad. Y aunque tus años harán pesada la tulipa, será carga ligera y serás
orgulloso en tu heredad.
Y en nueva primavera, querrás volver a acompañarle como siempre, cerca de su
cruz, esta vez en corto tramo, ya mermado en tu fuerza e inquietud.
Emocionado en tu viejo balcón, caerás de rodillas, ante su Paso para decirle Adios.
En tu emoción, con ojos empañados en lágrimas, le pedirás perdón, sabiendo cercano tu
encuentro con Dios.
Latidos que se apagan, entre silbidos de un viento frio de Marzo en tu balcón. Y de
pronto el silencio, preludio de tu encuentro de Amor.
Y cuando el tiempo sea cumplido, como aquel Cristo Yacente, ahora serás tú
Cofrade sobre hombros, camino de la luz. Quizás con tu túnica, quizás con tu escudo y tu
capuz. De seguro: Aguardando la Vida, Dormido en la Esperanza, Confiado en Su Luz.
– Sábado Santo: “Pasión y Ausencia”
“Pilato dijo a los sumos sacerdotes y fariseos: “Teneis una guardia, id y asegurad el
sepulcro como sabeis hacer. Ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y
poniendo la guardia…” (Mt 27, 65-66)
Sábado Santo y Vigilia Pascual- Tercer día del Triduo Pascual.
Día de la ausencia. Silencio y meditación conmemoran a Jesús en el sepulcro y su
descenso al Abismo. Dolor, tristeza, luto, y reflexión, como lo hicieran en el sepulcro María
y los discípulos. No hay eucaristías, ni toque de campanas. Sagrario abierto y vacío, altar
está despojado presidido por la cruz, se recuerda la muerte del Señor.
En un último esfuerzo, numerosos cofrades se concentran de nuevo en el templo de
la Asunción, en un desmontaje cuidadoso de pasos, con vuelta de la imaginería a sus
puntos de culto, almacenaje del resto y recogida frenética de enseres. Y como si de un ritual
se tratara, las puertas del Cierzo, vuelven a cerrarse transcurridos los días Santos de la
Pasión, comenzando una cuenta atrás hasta la próxima Semana Santa, cuando acabe de
estrenarse otra primavera, cuando vuelvan a cumplirse las Escrituras.
Como retrocediendo en el tiempo a la Jerusalén del siglo I, la narración de la
Pasión, actores, recreación en escenarios y adaptación de parajes, reviven cada una de las
escenas, que confluyen en más de 3 décadas de representación de la Pasión y
Resurrección del Señor.
LLegada la noche noche santa, es hora de celebrar la Vigilia Pascual y conmemorar
cargados de gozo y alegría el triunfo sobre la muerte de Cristo con su Resurrección. Es la
Pascua: Cirio Pascual encendido, luz entre las tinieblas. Cristo Resucitado: Alfa y Omega.
3.00h – Huerto del Gólgota- Jerusalén. Madrugada: Primer día de la Semana.
“Y he de narrrar, que un suceso extraordinario acaeció en el huerto, en el interior de aquel
sepulcro. Ente el cadáver y la sabana que lo envolvía, se produjo una radiación de luz de
naturaleza desconocida de escasa duración, que provocó que el cuerpo se desvaneciera y la
imagen del mismo quedara como impronta grabada a fuego por radiación, todas las llagas
del cuerpo torturado de Jesús descendido de la cruz en la tarde de Viernes Santo. Luz de
Resurrección de Cristo que eclipsó la luz de aquella lucerna que acompaño a Jesús en aquellas
cuarenta horas en el sepulcro. Explosión de luz hizo caer la losa del sepulcro, previamente
sellada, y vigilada por una guardia romana. Y aquella sabana que compró José de Arimatea,
con el devenir de los siglos se llamó la Sábana Santa ó Síndone de Turín, la reliquia más
importante de la cristiandad. Testigo de la Resurrección de Cristo a través del tiempo…”
– Domingo de Resurrección : “Camino de Emaús – Resurrección”
Y Cleofás reprochó al caminante: “Nosotros esperábamos que El sería el libertador de
Israel, pero a todo esto ya es el tercer día que sucedieron estas cosas. Algunas mujeres de
nuestro grupo nos han desconcertado: ellas fueron muy temprano al sepulcro , no encontraron
su cuerpo y, volvieron hablando de una aparición de ángeles, que dicen que vive. Algunos de
los nuestros fueron al sepulcro, pero a él no lo vieron». Entonces les dijo: «¡Que torpes sois y
que tardos para creer lo que dijeron los profetas! ¿No será necesario que Cristo sufriera todo
esto para entrar en su gloria?». Y empezando por Moisés y todos los profetas, les interpretó lo
que sobre él hay en las Escrituras. Llegaron a la aldea donde iban, y él fingió ir más lejos; pero
ellos le insistieron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y ha declinado el día ».
Y entró para quedarse. Se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo
dio. Entonces sus ojos se abrieron y lo reconocieron, pero él desapareció de su lado. Y se dijeron
uno a otro: « ¿No ardía nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las
Escrituras?». (Lc. 24, 21-35).
PROYECCION: “Aquella tarde acompañando a Cleofás conversábamos de aquellos
acontecimientos y del fracaso de Jesús. Tantos años juntos, tantas ilusiones truncadas, tantas
promesas secas, tantas alegrías cegadas. Las pisadas eran pesadas, cargadas de decepción y
desánimo. La amargura rebosaba en nuestro pecho. Y aquel caminante que se nos unió,
quedó con nosotros al caer la noche oscura. Era el mismo Jesús, lo reconocimos al partir el pan
y terminó nuestra amargura. Desandamos lo andado para decirles a los hermanos que las
mujeres, decían verdad. Los pasos se habían tornado agiles y firmes. Ahora brillaban las
estrellas y avanzamos en la noche tan seguros como a pleno día. El corazón latía con fuerza. El
gozo se había hecho vida. , Había que decir pronto a los demás que Jesús SI es el Mesias “.
– 4 PAUSA MUSICAL -CANTA CON JUBILOY
aquel niño cofrade, cuya historia han podido conocer a lo largo de mis palabras,
habrán podido deducir que no es más que quien les habla. Y los años fueron pasando, y tú
aquel niño cofrade que creciste amando la Semana Santa, llegó el momento de ser, tú
mismo, trasmisor y testigo de tu fe y narrar la increíble historia a un nuevo miembro en la
familia. Y por tí sabrá, que la Semana Santa es Eterna, De Siempre y Para Siempre.
Y te contaron que en Tarancón al rayar el Alba, la Resurrección se hace
imaginería, se hace talla:
– Camino del sepulcro, va la Madre, acompañada
del discípulo amado y de María de Magdala.
– Caminar incierto, lágrimas en los ojos,
le cubre velo negro de dolor, ante tanto sufrimiento.
– De repente su alma se llena de alabanza,
el encuentro con su Hijo Resucitado le sobresalta.
– Ya no hay llanto, ya no hay cruz, ni tambor desvencijado,
y un cofrade privilegiado le retira el velo negro, con sumo cuidado.
– Vuestro encuentro al son de marcha procesional,
es explosión de júbilo y de alegría en el equinoccio primaveral.
– Ahora el rostro de la Santa Madre se cubre de esperanza,
Gloria de la Pascua es su Hijo , la muerte en EL ya no manda.
– Entre aleluyas multicolores, en pos de su Hijo va la Madre,
por calles del viejo Tarancón, resonando marchas procesionales.
– El centenario Arco de la Malena os recibe a horas tempranas,
El sol deslumbra en la torre, entre alegre repicar y doblar de campanas.
– Momento de revivir de nuevo el sacrificio de su Hijo,
Ahora ya Resucitado, en la tradicional misa del Alba.
CONCLUSION:
Hermano Cofrade: ¿no ardía acaso tu corazón y el mío mientras portábamos como
banceros su sagrada imagen ó la de su madre sufriente..?, ¿o mientras lo acompañábamos
camino al Calvario, ó en el Calvario , mientras nos hablaba en el camino procesional ,
mientras meditábamos bajo el capuz, su Pasión en las Escrituras escuchadas en estos días
Santos…?
Emaús representa en realidad todos los lugares: es el camino de todo cristiano, de
todo cofrade, más aún, de todo hombre. Seas Cofrade ó no , en nuestros caminos en la vida,
Jesús resucitado se hace compañero de viaje para reavivar en nuestro corazón el calor de la
fe, de la esperanza y partir el pan de la vida eterna.
Cofrade !! la catequesis plástica que creamos, ha de ser evangelización.
Cofrade !! evangelizando, has de ser siempre testigo de Cristo Resucitado.
SEMANA SANTA DE TARANCÓN:
Pasión. Arte. Tradición. Devoción.
Fe del Cofrade y Evangelización.
SEMANA SANTA DE TARANCÓN:
Pasión, Muerte y Resurrección del Redentor.
Gólgota, Camino del Cofrade hacia el Señor.
MUCHAS GRACIAS.
Dedicado a mis padres Valentín y Carmen a quien debo la herencia de la fe y mi
Pasión a la Semana Santa, a mi hijo y esposa, Jesús Mateo y Margarita que son alegría en
mi vida y en mi incansable Devoción Cofrade y a mi hermano José Ramón cofrade y artista
incondicional.
Fco. Valentín Luna de la Ossa
Tarancón, 23 de Marzo de 2024, Sábado de Pasión